Cdmx., jueves 15 de enero de 2026.- La mansión que el cantante español Julio Iglesias posee en Punta Cana, al este de la República Dominicana, es un enclave de lujo y privacidad que el artista convirtió en su hogar hace varias décadas y que ahora vuelve a estar en el foco público tras denuncias de presunto acoso y agresiones sexuales contra exempleadas.
La propiedad, dividida en varios bungalós, está rodeada de abundante vegetación y cuenta con una imponente entrada y una piscina de grandes dimensiones. El acceso es restringido y solo se puede ingresar con autorización, según constató la agencia EFE en una visita realizada en el pasado. En su interior destacan los baños, el salón principal y un estudio de grabación donde el intérprete solía reunir a familiares, amigos y periodistas, ya fuera para presentar discos o anunciar conciertos.
Julio Iglesias, uno de los artistas más exitosos de la música en español con más de 300 millones de discos vendidos en todo el mundo, nunca ocultó su vínculo con la República Dominicana, en especial con Punta Cana, destino que conoció a través de su amigo, el fallecido diseñador Óscar de la Renta. De hecho, el cantante ha sido señalado como una de las figuras que contribuyeron al desarrollo turístico de la zona.

“Pude haber vivido en cualquier país del mundo, pero elegí este por todo el amor que siempre me han dado”, dijo en una ocasión el intérprete de éxitos como Quijote y Me olvidé de vivir, quien incluso obtuvo la nacionalidad dominicana hace algunos años.
No obstante, su presencia en el país ha disminuido notablemente tras la pandemia. Desde entonces, solo se ha tenido noticia de visitas esporádicas, como la registrada en enero de 2024, cuando autoridades dominicanas le confiscaron una carga de frutas y verduras que intentó ingresar desde Bahamas, en medio de una alerta por la mosca del Mediterráneo.
La mansión de Punta Cana, así como otras propiedades del cantante en España y Bahamas, ha sido mencionada en una investigación periodística en Estados Unidos, difundida este martes, en la que dos extrabajadoras lo acusan de acoso y abuso sexual.
“A esa casa hay que llamarla la casita del terror porque es un drama, una cosa horrible”, relató una de las mujeres. De acuerdo con la investigación, una de las denunciantes trabajaba como empleada del hogar y la otra como fisioterapeuta. Sus testimonios fueron contrastados con entrevistas a profesionales que las atendieron por las secuelas sufridas y con documentos que acreditarían su relación laboral con el compositor.
Los relatos describen presuntas agresiones sexuales, incluidas penetraciones sin consentimiento, bofetadas, vejaciones y humillaciones laborales sistemáticas, tanto contra ellas como contra otras empleadas.
Hasta el momento, una fuente de la Procuraduría General de la República Dominicana informó a EFE que no existen denuncias formales presentadas en el país por estos hechos.

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